Martes 14 de Septiembre de 2010.
17:45 h.
Como son las películas.
Uno nunca piensa en ciertas cosas cuando está viendo una película. Hay pequeños detalles importantes que un director de cine por mucho que quiera transmitir en sus Films, jamás podrá plasmar con el mismo realismo que en la propia vida.
Lo que me está pasando bien podría ser una de esas película de acción, si no fuera por el pequeño detalle de que mi estomago no da la talla para ello.
¿Alguna vez habéis imaginado como suenan los huesos de un ser humano cuando son destrozados en mil pedazos? ¿Y lo seco que puede sonar el golpe que arrebata una vida?
Nada de lo que podáis imaginar superará nunca jamás lo vivido en estos últimos minutos.
Cuando Susana apretó el contacto, el coche no arrancó, debía de llevar algunos días parado. Nuevamente lo volvió a intentarlo hasta en tres ocasiones. Yo ya temía por lo que estaba apunto de ocurrirle. Todos y cada uno de esos bichos se daban cuenta de la jugada gracias al estruendo del motor, y empezaban a movilizarse hacia el coche.
Temiéndome lo peor solo se me ocurrió armar el mayor escándalo posible para atraer su atención. Grité el mayor número improperios en tono desafiante. Pero el resultado fue negativo. Ellos sabían perfectamente que su amenaza no venía de encima de los tejados.
Susana me obsequió con una mirada de terror al ver lo que se le venía encima, sin cesar ni un instante en su empeño por arrancar aquel vehiculo.
La mayor parte de individuos había llegado ya hasta el coche e intentaban sacar a su ocupante a base de golpes y meneos, haciendo de está manera que se balancease de un lado a otro.
Yo temiendo el desenlace terrible no pude mas que llevarme las manos a los oídos y cerrar fuertemente los ojos para ausentarme de lo que estaba a punto de ocurrir.
viernes, 8 de octubre de 2010
¡Eureka!
Martes 14 de Septiembre de 2010.
13:10 h.
¡Eureka!
Oteando los tejados de las casa colindantes a la mía, he visto una chimenea de unos 90 cm de alto. La chimenea es un tubo de chapa con un sombrerete en forma de cono. Con mucho cuidado he ido saltando de tejado en tejado hasta llegar al de la chimenea, algunas tejas han quedado algo maltrechas a mi paso.
Examinando la chimenea con mas detenimiento he visto que llevaba una abrazadera en la parte central consolidando la unión entre las dos partes en las que está dividida. He pensado que si consiguiera quitarla podría servirme como tirolina improvisada y además la propia chimenea me serviría para levantar aún mas la altura del cable. La abrazadera está apretada con un gran tornillo plano y yo no voy provisto de ninguna herramienta para poder hacerlo girar.
¿Quién dijo que el dinero solo sirve para gastarlo? Aquella vendita moneda de 50 céntimos se dibujó en mi cabeza repentinamente. Busqué en mis bolsillos hasta hallarla, e introduciendo su canto en la ranura del tornillo, pude comprobar que encajaba perfectamente. No todo iba a salirme mal, pensé al tiempo que giraba la moneda y el tornillo cedía.
Guardé el destornillador improvisado nuevamente en el bolsillo y retome el camino hasta mi tejado con la arandela y la mitad de la chimenea en mi poder. Lo siguiente fue sencillo.
Tiré del cable de la fachada con cuidado de no electrocutarme, logrando así desengancharlo de al menos tres de sus anclajes de la pared. Después abrí un poco mas la abrazadera para hacer que el cable la atravesara, y volví a colocarle el tornillo dándole un par de vueltas con los dedos.
Una vez hecho esto, estaba a punto de finalizar con éxito mi experimento. Enganché el llavero a la arandela improvisada y anudando el cable al extremo mas alto de la chimenea, conseguí hacer que la tirolina “casera” comenzase a deslizarse hacia el balcón de la tienda en el momento en que levanté la chimenea por encima de mi cabeza.
Previamente había estado gritándole el plan a Susana, la cual esperaba ansiosamente las llaves del vehiculo desde el balcón de enfrente.
Espero que todo vaya bien y a Susana no le ocurra nada cuando suba al coche y venga a por mí.
Las llaves estuvieron en su poder en apenas unos segundo tras acabar con éxito la primera parte de nuestro nuevo plan. Ella bajó de la primera planta hasta llegar al escaparate. Yo desde aquí permanecía nervioso como espectador de la película.
Susana salió con mucho sigilo y sin que nadie se percatara de su presencia, pudo llegar hasta el coche. Metió las llaves en la cerradura, las giró y… ¡Eureka!
Los seguros se abrieron dejándola vía libre para poder meterse dentro. Metió la llave del contacto y girándola de nuevo…
13:10 h.
¡Eureka!
Oteando los tejados de las casa colindantes a la mía, he visto una chimenea de unos 90 cm de alto. La chimenea es un tubo de chapa con un sombrerete en forma de cono. Con mucho cuidado he ido saltando de tejado en tejado hasta llegar al de la chimenea, algunas tejas han quedado algo maltrechas a mi paso.
Examinando la chimenea con mas detenimiento he visto que llevaba una abrazadera en la parte central consolidando la unión entre las dos partes en las que está dividida. He pensado que si consiguiera quitarla podría servirme como tirolina improvisada y además la propia chimenea me serviría para levantar aún mas la altura del cable. La abrazadera está apretada con un gran tornillo plano y yo no voy provisto de ninguna herramienta para poder hacerlo girar.
¿Quién dijo que el dinero solo sirve para gastarlo? Aquella vendita moneda de 50 céntimos se dibujó en mi cabeza repentinamente. Busqué en mis bolsillos hasta hallarla, e introduciendo su canto en la ranura del tornillo, pude comprobar que encajaba perfectamente. No todo iba a salirme mal, pensé al tiempo que giraba la moneda y el tornillo cedía.
Guardé el destornillador improvisado nuevamente en el bolsillo y retome el camino hasta mi tejado con la arandela y la mitad de la chimenea en mi poder. Lo siguiente fue sencillo.
Tiré del cable de la fachada con cuidado de no electrocutarme, logrando así desengancharlo de al menos tres de sus anclajes de la pared. Después abrí un poco mas la abrazadera para hacer que el cable la atravesara, y volví a colocarle el tornillo dándole un par de vueltas con los dedos.
Una vez hecho esto, estaba a punto de finalizar con éxito mi experimento. Enganché el llavero a la arandela improvisada y anudando el cable al extremo mas alto de la chimenea, conseguí hacer que la tirolina “casera” comenzase a deslizarse hacia el balcón de la tienda en el momento en que levanté la chimenea por encima de mi cabeza.
Previamente había estado gritándole el plan a Susana, la cual esperaba ansiosamente las llaves del vehiculo desde el balcón de enfrente.
Espero que todo vaya bien y a Susana no le ocurra nada cuando suba al coche y venga a por mí.
Las llaves estuvieron en su poder en apenas unos segundo tras acabar con éxito la primera parte de nuestro nuevo plan. Ella bajó de la primera planta hasta llegar al escaparate. Yo desde aquí permanecía nervioso como espectador de la película.
Susana salió con mucho sigilo y sin que nadie se percatara de su presencia, pudo llegar hasta el coche. Metió las llaves en la cerradura, las giró y… ¡Eureka!
Los seguros se abrieron dejándola vía libre para poder meterse dentro. Metió la llave del contacto y girándola de nuevo…
Congelado hasta los sentidos.
Lunes 13 de Septiembre de 2010.
11:55 h.
Congelado hasta los sentidos.
No podía imaginarme el frío que puede hace por las mañanas cuando te encuentras subido en lo alto de un tejado.
Aquí estoy, todavía no he podido pensar nada bueno para resolver la situación. Si tuviera el brazo de un lanzador de pesos, le lanzaría las llaves a Susana para que arrancara el coche y viniera a buscarme como si fuera de nuestra primera cita se tratase. Pero con mi endeble brazo, la distancia entre los dos es suficientemente larga como para que la jugada salga mal.
Por otra parte, me estoy empezando a mosquear. Ahí abajo están bastante revolucionados, no paran de mirarme al tiempo que babean y gruñen ferozmente. Espero no equivocarme al afirmar que no tienen capacidad mental para subirse encima de la furgoneta y saltar hasta el tejado. De momento no lo han hecho.
Fijándome mas detenidamente, he podido observar que varios de ellos muestran un aspecto desmejorado, su carne parece estar amoratada y sufren atrofias en algunas partes de su cuerpo. No se… Todo esto me da que pensar. ¿Será finalmente cierto lo de que podrían ser como los zombies de las películas? Es extraño, pues la mayoría no muestra ese aspecto. Puede que el paso del tiempo esté produciendoles putrefacción. Aún es pronto para confirmar eso.
Estuve pensando y pensando durante toda la noche, pero hasta esta mañana no lo vi con suficiente claridad. La solución estaba frente a mis ojos y yo sin percatarme.
Descubrí que uno de los cables del alumbrado de la calle comunicaba esta casa con la fachada de la tienda, concretamente con un balcón que parecía pertenecer al primer piso de la misma.
Mi cabeza no tardó demasiado en comenzar a pensar. Quizás si me hiciera con una arandela lo suficientemente grande como para pasar el cable por su interior y enganchar las llaves a ella, podría usarla como tirolina, para después de que Susana subiera al primer piso, deslizar las llaves hacia ella. El único problema que veo es encontrar esa arandela y levantar el cable por donde estoy yo, pues tal y como está colocado ahora mismo, la distancia a recorrer es totalmente horizontal sin ninguna inclinación.
11:55 h.
Congelado hasta los sentidos.
No podía imaginarme el frío que puede hace por las mañanas cuando te encuentras subido en lo alto de un tejado.
Aquí estoy, todavía no he podido pensar nada bueno para resolver la situación. Si tuviera el brazo de un lanzador de pesos, le lanzaría las llaves a Susana para que arrancara el coche y viniera a buscarme como si fuera de nuestra primera cita se tratase. Pero con mi endeble brazo, la distancia entre los dos es suficientemente larga como para que la jugada salga mal.
Por otra parte, me estoy empezando a mosquear. Ahí abajo están bastante revolucionados, no paran de mirarme al tiempo que babean y gruñen ferozmente. Espero no equivocarme al afirmar que no tienen capacidad mental para subirse encima de la furgoneta y saltar hasta el tejado. De momento no lo han hecho.
Fijándome mas detenidamente, he podido observar que varios de ellos muestran un aspecto desmejorado, su carne parece estar amoratada y sufren atrofias en algunas partes de su cuerpo. No se… Todo esto me da que pensar. ¿Será finalmente cierto lo de que podrían ser como los zombies de las películas? Es extraño, pues la mayoría no muestra ese aspecto. Puede que el paso del tiempo esté produciendoles putrefacción. Aún es pronto para confirmar eso.
Estuve pensando y pensando durante toda la noche, pero hasta esta mañana no lo vi con suficiente claridad. La solución estaba frente a mis ojos y yo sin percatarme.
Descubrí que uno de los cables del alumbrado de la calle comunicaba esta casa con la fachada de la tienda, concretamente con un balcón que parecía pertenecer al primer piso de la misma.
Mi cabeza no tardó demasiado en comenzar a pensar. Quizás si me hiciera con una arandela lo suficientemente grande como para pasar el cable por su interior y enganchar las llaves a ella, podría usarla como tirolina, para después de que Susana subiera al primer piso, deslizar las llaves hacia ella. El único problema que veo es encontrar esa arandela y levantar el cable por donde estoy yo, pues tal y como está colocado ahora mismo, la distancia a recorrer es totalmente horizontal sin ninguna inclinación.
Por un pequeño imprevisto.
Domingo 12 de Septiembre de 2010.
00:14 h.
Por un pequeño imprevisto.
La situación actual es la siguiente:
Me encuentro a aproximadamente 59 metros de Susana, todo pareció ir bien excepto por un pequeño detalle. Y para mal de males, el número de individuos ha aumentado al igual que su comportamiento violento.
La resolución del plan previsto fue la siguiente:
Cogí la barra de hierro que seguramente su dueño usaba para subir y bajar el cierre de la tienda. Avancé hacia la puerta por la que habíamos entrado al almacén. Giré lentamente su pomo hasta dejarla entreabierta para poder examinar el entorno. Me aseguré de que no habría ninguna de esas cosas pululando por la tienda y caminé lentamente hasta la altura del escaparate. Al llegar hasta él, hubo algo
que llamó mi atención. En el suelo permanecía el enorme charco de sangre, pero el cuerpo que debía de haber sobre él no estaba. En su lugar, podía ver un sospechoso y abundante rastro de la misma que partía hacia fuera de la tienda.
Después de lo que he vivido estos días, tampoco hay ya muchas cosas que me puedan sorprender. Pero si me valió para aumentar mi sigilo en el resto de la operación.
Fuera seguía habiendo mas de esas cosas, pero sentí alivio al comprobar que el numero de ellas había disminuido mas de lo previsto.
Al cruzar lentamente la puerta de la tienda, pude ver hasta donde llegaba el reguero de sangre. El cuerpo de aquel tipo permanecía a la derecha de la fachada, en el suelo. Agudicé la vista para intentar ver con mas detalle y… La visión era horrible. Estaba mutilado por todas partes. Sin duda nada de eso lo había producido el choque contra el escaparate. Era mas bien como si lo hubieran devorado, que por otro lado, después de lo visto no me extrañaría nada. Está gente, por llamarles de alguna manera, perfectamente podrían practicar el canibalismo.
Si no fuera porque los cuerpos de los que permanecían con vida no estaban ni mutilados ni podridos, pensaría que estaba siendo el protagonista de una película de zombies. Pero eso no puede ser posible. Jejeje.
Continué avanzando en silencio y ocultándome entre los matorrales que me separaban de la furgoneta. Todo iba según lo previsto hasta llegar al último seto. Respiré profundamente antes de iniciar la última carrera y comencé a correr los 7 metros que me separaban de la libertad.
¡Corre!, ¡corre!, ¡¡corre!! Resonaban dentro de mi cabeza las palabras que me gritaba mi entrenador de atletismo Oscar en mis años mozos.
Casi sin apenas darme cuenta llegué hasta la furgoneta con las llaves en una mano y la barra de hierro en la otra. Algo nervioso, introduje las llaves en la cerradura. Una… Dos… Hasta tres veces lo intenté, lo juro. ¡Las llaves no giraban!... ¡¡Dios!!
¿Me habría precipitado al pensar que las llaves pertenecían a este vehículo? Giré la cabeza para mirar a Susana y entonces es cuando lo vi todo mas claro. ¡No podía ser! ¡Era el colmo de los colmos! A la izquierda del escaparate había aparcado un pequeño coche con el logo y el nombre de la tienda rotulados en las puertas.
¡No! ¡¡Joder!!
Desde luego la desdicha y la mala suerte se habían aliado con mi plan de fuga. Yo estaba aquí, con las llaves del coche de enfrente en la mano y con cara de Gilipollas.
Pero lo peor de todo estaba aún por llegar. Al menos una veintena de esas cosas permanecían inmóviles clavando su mirada en mí. Pasaron pocos segundos desde que me percaté de este detalle hasta que empezaron a correr con intención de cogerme.
Por un momento, todo pareció fluir a cámara lenta. Me giré para toparme con uno de ellos y rápidamente le asesté un fuerte golpe trasversal en la cabeza provocando su caída al suelo. En la maniobra se me escapó la barra de las manos, pero gracias al golpe pude volver a darme la vuelta e instintivamente subirme al techo de la furgoneta para saltar hacia el tejado de la casa de al lado. Lo que hace la adrenalina, parecía Spyder-man.
Creo que de momento estaré a salvo aquí arriba, pero ahora... ¿Qué demonios vamos a hacer?
00:14 h.
Por un pequeño imprevisto.
La situación actual es la siguiente:
Me encuentro a aproximadamente 59 metros de Susana, todo pareció ir bien excepto por un pequeño detalle. Y para mal de males, el número de individuos ha aumentado al igual que su comportamiento violento.
La resolución del plan previsto fue la siguiente:
Cogí la barra de hierro que seguramente su dueño usaba para subir y bajar el cierre de la tienda. Avancé hacia la puerta por la que habíamos entrado al almacén. Giré lentamente su pomo hasta dejarla entreabierta para poder examinar el entorno. Me aseguré de que no habría ninguna de esas cosas pululando por la tienda y caminé lentamente hasta la altura del escaparate. Al llegar hasta él, hubo algo
que llamó mi atención. En el suelo permanecía el enorme charco de sangre, pero el cuerpo que debía de haber sobre él no estaba. En su lugar, podía ver un sospechoso y abundante rastro de la misma que partía hacia fuera de la tienda.
Después de lo que he vivido estos días, tampoco hay ya muchas cosas que me puedan sorprender. Pero si me valió para aumentar mi sigilo en el resto de la operación.
Fuera seguía habiendo mas de esas cosas, pero sentí alivio al comprobar que el numero de ellas había disminuido mas de lo previsto.
Al cruzar lentamente la puerta de la tienda, pude ver hasta donde llegaba el reguero de sangre. El cuerpo de aquel tipo permanecía a la derecha de la fachada, en el suelo. Agudicé la vista para intentar ver con mas detalle y… La visión era horrible. Estaba mutilado por todas partes. Sin duda nada de eso lo había producido el choque contra el escaparate. Era mas bien como si lo hubieran devorado, que por otro lado, después de lo visto no me extrañaría nada. Está gente, por llamarles de alguna manera, perfectamente podrían practicar el canibalismo.
Si no fuera porque los cuerpos de los que permanecían con vida no estaban ni mutilados ni podridos, pensaría que estaba siendo el protagonista de una película de zombies. Pero eso no puede ser posible. Jejeje.
Continué avanzando en silencio y ocultándome entre los matorrales que me separaban de la furgoneta. Todo iba según lo previsto hasta llegar al último seto. Respiré profundamente antes de iniciar la última carrera y comencé a correr los 7 metros que me separaban de la libertad.
¡Corre!, ¡corre!, ¡¡corre!! Resonaban dentro de mi cabeza las palabras que me gritaba mi entrenador de atletismo Oscar en mis años mozos.
Casi sin apenas darme cuenta llegué hasta la furgoneta con las llaves en una mano y la barra de hierro en la otra. Algo nervioso, introduje las llaves en la cerradura. Una… Dos… Hasta tres veces lo intenté, lo juro. ¡Las llaves no giraban!... ¡¡Dios!!
¿Me habría precipitado al pensar que las llaves pertenecían a este vehículo? Giré la cabeza para mirar a Susana y entonces es cuando lo vi todo mas claro. ¡No podía ser! ¡Era el colmo de los colmos! A la izquierda del escaparate había aparcado un pequeño coche con el logo y el nombre de la tienda rotulados en las puertas.
¡No! ¡¡Joder!!
Desde luego la desdicha y la mala suerte se habían aliado con mi plan de fuga. Yo estaba aquí, con las llaves del coche de enfrente en la mano y con cara de Gilipollas.
Pero lo peor de todo estaba aún por llegar. Al menos una veintena de esas cosas permanecían inmóviles clavando su mirada en mí. Pasaron pocos segundos desde que me percaté de este detalle hasta que empezaron a correr con intención de cogerme.
Por un momento, todo pareció fluir a cámara lenta. Me giré para toparme con uno de ellos y rápidamente le asesté un fuerte golpe trasversal en la cabeza provocando su caída al suelo. En la maniobra se me escapó la barra de las manos, pero gracias al golpe pude volver a darme la vuelta e instintivamente subirme al techo de la furgoneta para saltar hacia el tejado de la casa de al lado. Lo que hace la adrenalina, parecía Spyder-man.
Creo que de momento estaré a salvo aquí arriba, pero ahora... ¿Qué demonios vamos a hacer?
Estudiando un plan de huida.
Jueves 9 de Septiembre de 2010.
23:37 h.
Estudiando un plan de huida.
Cuando Susana se ha despertado yo ya lo tenía mas o menos claro.
Encontré las llaves de un vehiculo y al mirar por la ventana pude ver una furgoneta con el logotipo de la tienda. Esta podría ser nuestra vía definitiva de escape hacia un lugar mas seguro.
Tras calcular la distancia que hay hasta la furgoneta, la cual se encuentra aparcada al otro lado de la calle y a su vez separada por el parquecillo. Creo que podría llegar fácilmente. Si voy con cuidado y ocultándome de la atenta mirada de esas criaturas será pan comido.
Susana no se ha percatado de nada de lo ocurrido, por una vez y aunque sea en esto, he tenido suerte al ver como se quedaba dormida. Me encuentro mucho mejor ahora y con mas motivación para huir de esta ratonera.
Creo que la oscuridad nos ayudará a pasar desapercibidos. Tan solo la luz de la luna ilumina tenuemente las calles de este pueblo.
Voy a salir muy despacito y con mucho cuidado por la puerta por la que entramos. Después, voy a intentar atravesar el parque ocultándome tras los setos que hay. Y finalmente voy a correr los últimos 7 metros que me separaran de la furgoneta. Una vez que llegue hasta ella, tendré que ser muy rápido con las llaves para que no me atrapen.
Así será todo pan comido. Daré la vuelta al parque sin detenerme y pararé en la puerta de la tienda, donde me esperará Susana y huiremos de aquí.
Nuestra intención será continuar hasta el primer pueblo que veamos con gente normal.
Voy a ir provisto de un hierro, que el dueño debía de usar para subir y bajar el cierre, por si me encontrara a alguno de esos bichos de frente.
Confio en poder escribir mis siguientes líneas desde la furgoneta.
23:37 h.
Estudiando un plan de huida.
Cuando Susana se ha despertado yo ya lo tenía mas o menos claro.
Encontré las llaves de un vehiculo y al mirar por la ventana pude ver una furgoneta con el logotipo de la tienda. Esta podría ser nuestra vía definitiva de escape hacia un lugar mas seguro.
Tras calcular la distancia que hay hasta la furgoneta, la cual se encuentra aparcada al otro lado de la calle y a su vez separada por el parquecillo. Creo que podría llegar fácilmente. Si voy con cuidado y ocultándome de la atenta mirada de esas criaturas será pan comido.
Susana no se ha percatado de nada de lo ocurrido, por una vez y aunque sea en esto, he tenido suerte al ver como se quedaba dormida. Me encuentro mucho mejor ahora y con mas motivación para huir de esta ratonera.
Creo que la oscuridad nos ayudará a pasar desapercibidos. Tan solo la luz de la luna ilumina tenuemente las calles de este pueblo.
Voy a salir muy despacito y con mucho cuidado por la puerta por la que entramos. Después, voy a intentar atravesar el parque ocultándome tras los setos que hay. Y finalmente voy a correr los últimos 7 metros que me separaran de la furgoneta. Una vez que llegue hasta ella, tendré que ser muy rápido con las llaves para que no me atrapen.
Así será todo pan comido. Daré la vuelta al parque sin detenerme y pararé en la puerta de la tienda, donde me esperará Susana y huiremos de aquí.
Nuestra intención será continuar hasta el primer pueblo que veamos con gente normal.
Voy a ir provisto de un hierro, que el dueño debía de usar para subir y bajar el cierre, por si me encontrara a alguno de esos bichos de frente.
Confio en poder escribir mis siguientes líneas desde la furgoneta.
Trágame tierra.
Jueves 9 de Septiembre de 2010.
15:38 h.
Trágame tierra.
Creo que estoy pasando por el momento mas embarazoso de toda mi vida. Hace unos minutos que llevo sintiendo algunos dolores en la tripa.
Como es natural no he podido hacer mis necesidades, desde hace varios días. Y lógicamente habernos comido la comida que cogimos prestada, ha empeorado aún mas mi situación.
Me moriría de vergüenza si tuviera que compartir esos momentos íntimos con Susana. Ella, dulce e inocente permanece acurrucada en el rincón sin percatarse de mi problema, tan solo me ha preguntado si me pasaba algo tras apreciar en mi, un par de gestos de dolor. Yo valientemente le he contestado que estaba todo bien y que no se preocupara.
¡Seré idiota!
Cada vez que aparece un nuevo retortijón me está matando. No se que voy a hacer.
15:38 h.
Trágame tierra.
Creo que estoy pasando por el momento mas embarazoso de toda mi vida. Hace unos minutos que llevo sintiendo algunos dolores en la tripa.
Como es natural no he podido hacer mis necesidades, desde hace varios días. Y lógicamente habernos comido la comida que cogimos prestada, ha empeorado aún mas mi situación.
Me moriría de vergüenza si tuviera que compartir esos momentos íntimos con Susana. Ella, dulce e inocente permanece acurrucada en el rincón sin percatarse de mi problema, tan solo me ha preguntado si me pasaba algo tras apreciar en mi, un par de gestos de dolor. Yo valientemente le he contestado que estaba todo bien y que no se preocupara.
¡Seré idiota!
Cada vez que aparece un nuevo retortijón me está matando. No se que voy a hacer.
Sólo 112.
Jueves 9 de Septiembre de 2010.
13:16 h.
Sólo 112.
Después de todo lo que nos a ocurrido y ser consciente de la situación, he temido por mi familia. No sabemos si lo ocurrido forma parte de unos hechos aislados, o por el contrario afecta a mas regiones.
Inmediatamente he cogido mi móvil con intención de llamar a mis padres. Pero una vez más la desdicha se alía con mi situación actual mostrándome en la pantalla un bonito mensaje: "Sólo 112"
Primero pensé, que sería probable que las gruesas paredes del “almacen-semisotano” en el que estamos refugiados podrían estar afectando a la cobertura de mi teléfono. Y pensando mas detenidamente, puede que mi compañía de telefonía móvil, no tenga
cobertura en este pueblo perdido de la mano de dios. Por el momento me conformaré con mandar mensajes desde satélite.
He enviado correos a algunos familiares y amigos explicándoles todo lo que nos está ocurriendo e invitándoles a ayudarme. Solo espero obtener contestación en breve.
Por lo que puedo ver a través de la ventana, siguen estando ahí fuera. Aunque algo mas tranquilos, no dejan de tener esa expresión furiosa en sus caras.
Susana parece haberse acostumbrado a la situación en la que nos encontramos, no para de decirme que hagamos algo. Yo no tengo demasiadas ideas para poder atajar el problema. Tan solo se que en esta situación no viviremos demasiado.
13:16 h.
Sólo 112.
Después de todo lo que nos a ocurrido y ser consciente de la situación, he temido por mi familia. No sabemos si lo ocurrido forma parte de unos hechos aislados, o por el contrario afecta a mas regiones.
Inmediatamente he cogido mi móvil con intención de llamar a mis padres. Pero una vez más la desdicha se alía con mi situación actual mostrándome en la pantalla un bonito mensaje: "Sólo 112"
Primero pensé, que sería probable que las gruesas paredes del “almacen-semisotano” en el que estamos refugiados podrían estar afectando a la cobertura de mi teléfono. Y pensando mas detenidamente, puede que mi compañía de telefonía móvil, no tenga
cobertura en este pueblo perdido de la mano de dios. Por el momento me conformaré con mandar mensajes desde satélite.
He enviado correos a algunos familiares y amigos explicándoles todo lo que nos está ocurriendo e invitándoles a ayudarme. Solo espero obtener contestación en breve.
Por lo que puedo ver a través de la ventana, siguen estando ahí fuera. Aunque algo mas tranquilos, no dejan de tener esa expresión furiosa en sus caras.
Susana parece haberse acostumbrado a la situación en la que nos encontramos, no para de decirme que hagamos algo. Yo no tengo demasiadas ideas para poder atajar el problema. Tan solo se que en esta situación no viviremos demasiado.
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